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CAPITULO XXVI

"NO SOLO HAY GAUCHOS Y PAMPAS", por Ivon LAVAUD, en Buenos Aires, 23 de Agosto de 1969.-

Fue en 1968 cuando, por primera vez, Juan Manuel FANGIO me habló sobre este proyecto. Nosotros sabíamos de las virtudes, de las bondades del Torino, y conocíamos la opinión que este automóvil había merecido-de expertos- en Europa, donde lo enviamos para su evaluación. Allí se lo consideró un "fuera de serie", no comparable con un auto de gran producción, sino más bien un producto de categoría especial. En una palabra, en Europa, lo valoran mucho. Por lo general, más que en éste, su país de origen.
Tuve desde el principio, mucha fe en el Torino. Es un auto bien nacido. Tuve, además, el respaldo de la gente de ingeniería de Productos de Renault-Francia, que vino aquí, lo desarmó en su totalidad, lo estudió pieza por pieza, y quedó absolutamente conforme. Pero,...¿que podíamos hacer para demostrar que ese automóvil era, realmente, de nivel internacional? Pensamos en elegir una prueba, que resultara una comprobación fehaciente. Fue FANGIO, quién un día nos propuso la Marathón de la Route. Me pareció atrevido, por la duración, dificultades del circuito, por lo estricto del reglamento. Salvo la apreciación de FANGIO, no teníamos posibilidad de evaluar la performance del Torino en Nürburgring. Allá partieron, entonces, FANGIO, BERTA y LOBBOSCO, con un auto de serie. De ese viaje, surgió la conclusión, reiterada por FANGIO, de que los Torino podrían comportarse muy bien en este escenario, y esa carrera.
Gustó el proyecto, la idea, que FANGIO, bautizó "Misión Argentina", y la fábrica, se hizo cargo de la preparación de tres autos, con sus repuestos, y los entregó a la "Misión Argentina", para ese fin específico.
Nuestro enfoque fue, el de una prudente modestia: ir a hacer una prueba, comparar nuestros autos con los demás, con aquellos producidos por países de una gran tradición como fabricantes de automóviles, y ver el nivel en que nuestros pilotos, podían medirse con sus iguales europeos. Por primera vez, los argentinos salían de su país, integrando un equipo totalmente argentino. La consigna era demostrar como somos, y qué fabricamos. Y andar. Andar lo mejor posible. Pequeñas dificultades, nos quitaron un triunfo muy posible. Logramos demostrar, que en la Argentina, "NO SOLO HAY GAUCHOS Y PAMPAS". Y quiero hacer justicia. Cuando gente de Renault, llegó a la Argentina, procedente de Francia, Bélgica, Italia, y España, estaban acostumbrados a los autos de la marca francesa. Pero a los pocos días, se tomaban a "pecho" al Torino. Lo han querido, lo han transformado en "cosa propia", simplemente porque lo han manejado. El Torino fue para nosotros, cuando llegamos a la Argentina, una "herencia" de gran significado. Por eso, quiero rendir en estas líneas homenaje a quién fuera el impulsor y el ejecutor de la idea de su fabricación en el país, el señor James F. MC CLOUD, al tiempo que no podría separar de la "aventura" del Torino a otro gran nombre argentino, que es FANGIO.-
Ivon LAVAUD: francés de nacimiento, fue el sucesor, en la dirección de IKA-RENAULT, de James MC CLOUD.