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CAPITULO XIX

"La Hora más difí­cil", por Carlos LOBBOSCO. Nürburgring, en la zona de boxes, transcurridas 60 horas de carrera. Eran las 13.00 hs del viernes 22 de agosto.

Faltaban 24 horas para terminar la carrera. Nos quedaba un solo auto y ya teníamos la seguridad de tener que parar. La primera sensación es de que a uno se le viene el mundo abajo. La tragedia de un único auto que tenga que pasar por boxes para reparar una pavada mecánica, perdiendo muchos minutos que son otras tantas vueltas menos...te rodea de una impresión desoladora. Entonces vuelve el ánimo, el optimismo y la fe. Y el recuerdo. Desde que Ika-Renault enví­a a BERTA, FANGIO y a mí, a observar esta carrera. Ahí­ nació una profunda fe, en nuestros autos y pilotos. Estuvo la imposibilidad de concurrir como equipo oficial de la fábrica, Habí­a que buscar una forma. Charlamos largo con FANGIO, en su concesionaria de Constitución. Llegamos a un resultado: el nombre de él, podrí­a llegar a unir a una gran cantidad de gente y como una empresa privada, como una misión privada pero con sentido nacional, podríamos hacer exactamente lo mismo. Nuestro objetivo fue, por sobre el problema de marcas: llevar un cachito de tierra argentina a Europa. FANGIO y BORDEU, tuvieron que viajar. Quedé solo, con BERTA. Antes de partir, FANGIO, tuvo una entrevista con LAVAUD, y obtuvo los tres autos y los repuestos que hicieran falta. Fue el punto de partida. Por dos meses, recayó sobre mis hombros toda la responsabilidad del proyecto. Pero tení­amos algo que era como un cheque en blanco: el nombre de FANGIO, porque me habí­a dado libertad absoluta para usarlo y actuar en su representación; me aboqué de lleno al problema de reunir recursos. Mientras en IKA-RENAULT, ingenierí­a de productos trabajó activamente en el problema de los autos, el ingeniero LEEPER y su equipo, en contacto permanente con BERTA, llevaron a cabo un trabajo de excepción. Con FANGIO, vuelto al país, luego de dos meses, anudamos todo lo que podí­a quedar suelto. La Misión Argentina estaba en marcha. Luego vino la reunión para elegir pilotos y bien se puede decir que la lista surgió por unanimidad. No sufrimos ese problema...Es que una elección realizada por FANGIO no da lugar a dudas. Así nos embarcamos en todo esto, y a 24 hs para finalizar, casi se me viene el mundo abajo. Después de esas primeras 60 horas, podí­a explotar el auto en la vuelta siguiente, que a mi juicio estaba todo hecho.
Y el Ford Capri se nos venía encima. Con BERTA pensamos en apurar nuestro auto. Tenía resto, Podí­a girar en algo así­ como 30" menos por vuelta, sin riesgo. Pero aceptando, la total autoridad de FANGIO, lo consultamos: "No, hermano, nos dijo, si quiere agarrar la punta...¡dejálo! Faltan 24 horas para que termina la carrera". Y yo lo miré, vi en el 5 campeonatos del mundo, y me dije: "...palabra santa". Nos miramos con BERTA y el Torino siguió girando en 14' la vuelta. El Capri tomó la punta, pero sospecho que la extraordinaria intuición automovilística de FANGIO había determinado la dificultad para que ese auto, que hací­a 24 hs venía girando en 13' y aún siguiera intacta a ese ritmo.. ¡¡Y SE QUEDÓ EL CAPRI!! Pero surgió lo del escape, ahora todos íbamos a estar allí­, en las manos de GIACONE y de DIEZ.