CAPITULO XI
"ESTO YA ES SENSACIONAL...¡HAY QUE FESTEJARLO!", por Juan Carlos LUTTERAL. En Adenau, al mediodía del jueves 21 de agosto.
-¡Vamos a almorzar juntos...!¡Hay que festejarlo!
No hizo falta que reiterara la invitación muchas veces. El grupo estaba formado y, en un par de autos, salimos rumbo a Adenau. Por la forma como conduje, reconozco que estaba bastante excitado. No era para menos. Los Torinos del equipo iban primero y tercero! Era sensacional...!Adolfo DONATI, como yo, concesionario Ika-Renault, iba en el otro auto. Al observarlo, me di cuenta que éramos como dos chicos con juguete nuevo...Adolfo gesticulaba, hablaba hasta por los codos, y la sonrisa que lucía era como si se la hubieran dibujado con tinta indeleble. ¡Me reía a carcajadas, porque a mí me pasaba lo mismo! Nos ubicamos en el restaurant y juntamos dos mesas, cosa que allá debería hacer como un siglo que no sucedía. 

-¿Argentinien...?
-Ja...Ja...¡Argentinien...!¡Torino!
Torino...Recuerdo que cuando escuché el nombre por vez primera, pensé en lo mismo que ahora. En la primera vez que leía algo sobre el motor. Fue en una revista en un "Car and Driver", allá por 1962, que leí un comentario sobre el nuevo diseño que Willys incorporaba a su línea de producción. El auto, el editor técnico de la revista, hacía una comparación entre las características similares que compartía ese nuevo motor con el exitoso 3800 de Jaguar. Entonces pensé: "qué bueno sería traer ese motor a la Argentina". Entonces, como no iba a acompañar la "patriada"? Recuerdo cuando me dijeron que lo habían elegido a don Pablo MACAGNO, para integrar la Misión Argentina...¡le fui a dar un abrazo! Fue un honor para mí, que se eligiera a mi jefe de competición...¡Cómo no lo iba a apoyar...!
-¿De veras, Adolfo?-le pregunté a Donati.
-De veras. Me traje como diez metros de cinta argentina. No tuve nunca ninguna duda de que esto sería un éxito...Además tengo escarapelas para repartir. Y va a ver como tengo razón y cuando llegue el final estamos allí, prendidos o ganando...
Lo miro a mi padre. Me sonríe. Nos reímos un poco a escondidas. BARRAU y LAMARQUE se despachan contra la mala suerte de Jorge CUPEIRO...
Pienso que nuestra industria es un caso especial, porque el nuestro es un país especial. Nosotros tenemos que ir de adentro hacia afuera, y no al revés. El mercado argentino es selectivo y su potencial absorción, está limitada, no solo por el poder adquisitivo, sino también por el volúmen previsible de su crecimiento que depende, a su vez, del nivel de crecimiento demográfico previsto. No condice ni con nuestra idiosincrasia ni con nuestras posibilidades el incorporar diseños de gran cilindrada, de larga y costosa amortización. Muy por el contrario, es en la fineza mecánica donde encontraremos nuestro lugar y nuestro futuro.
-¿Te das cuenta...? El auto está intacto. cero kilómetro! La desesperación de Jorge, era para filmarla...Iríamos primero, segundo
-¡Y terceros acoto yo, y me vuelvo a reír, y nos volvemos a reír, y brindamos y nos palmoteamos y los alemanes nos miran, todavía con algo de extrañeza y se dicen entre ellos...
-Argentinien...Torino...ja...ja.
Esto sucedió en Adenau, cuando nacía la tarde del jueves 21 de agosto de 1969.
