Personal tools




 
Document Actions

CAPITULO V

"Llovía como para el campeonato...", por Jorge CUPEIRO. En el circuito de Nürburgring, al filo del mediodía del miércoles 20 de agosto de 1969.-

En cuanto salí con el auto por segunda vez, ahí­ nomás, me dí cuenta que algo andaba mal. A mí­ me gusta andar en la lluvia, donde he ganado carreras hasta con barro. Pero lo que no esperaba, lo que nadie podí­a esperar fue...¡lo que sucedió! Comienzo a dejar de ver. ES una tiniebla extraña que se cierne sobre el circuito, como si alguien dejara caer un manto oscuro desde la cumbre de la montaña de Eifel. De pronto la oscuridad se hace casi total. Enciendo los faros del auto. La lluvia, torrencial, complica aún más las cosas. Digo en voz alta: -"llueve para el campeonato". Ya no es más de dí­a, ¡es noche cerrada!. Esta es la bajadita de Adenau...¿que pasa allá? Hay una fila de autos...¡Cuidado!¡Esto es increí­ble!...Son piedras y tierra que arrastra el agua...¡Si parece uno de los vados nuestros, cuando ha llovido en la montaña! Adelante y con cuidado...Tenelo derechito Jorge...¡Uno que se fue afuera de pista...!¡Y otro más...!¡Otra piedra...! este volcó y...¡es una chica, allá­ sobre esa piedra! Lo que no me explico es como volcó allá, en plena recta...¿Y eso que es...? ¿La laguna de Chascomús...?¡Guarda...! Esto es como andar en un túnel de agua...¡corregí...!¡Huuuy!...Podrá parecer imaginativo por podrí­a dibujarles en un plano del circuito, curva por curva, ahora y aquí. 
Bajé de la lomada, enfilé la recta, vi el circuito lleno de piedras y tierra. Veo al abuelo de todos los charcos del mundo. Y entonces el agua cubre todo el automóvil, como si fueran las paredes de un túnel. Aún no veo nada y sé que me he ido fuera de pista. corrijo instintivamente, Pierdo velocidad y los limpiaparabrisas me vuelven a conectar al mundo exterior. Se detiene el auto a un costado de la ruta, y todo se resume en impotencia, frustración, rabia. Nada puedo hacer. El reglamento es claro al respecto, y solo permite que el piloto, utilizando los medios mecánicos del auto, trate de volverlo a pista. Imposible pensar en ayuda exterior y ni siquiera, en lo que uno mismo pudiera hacer desde afuera del auto. Solo pensar. En los que laburaron, en los que se sacrificaron como beduinos, en Fangio, que estaba jugado hasta la manija...¡ciento cincuenta mil cosas había hecho Juan para que este operativo saliera bien! Me bajo del auto, y cuando voy a cerrar la puerta, veo el mojón del km. 13.Ahí­ me dió rabia ver el auto tan sano, tan entero y tan inútilmente fuera de carrera. Así­, rumiando impotencia, rumbié para boxes. Imagen del Nº 2 al costado del camino, intacto pero impotente tal como lo describe Cupeiro en su relato mientras un grupo de mecánicos lo despojan de algunas partes valiosas como por ejemplo carburadores proviniéndose ante un posible saqueo nocturno.