Cuando el vehículo funciona a gas, el reductor tiene que descomprimir una masa de gas desde una presión de almacenaje alta (digamos entre 10 bar y 200 bar que es la máxima presión) a una baja presión (menor a la atmosférica)
Por una sencilla ley de la física (maldita sea, no podemos escaparnos de ellas) al descomprimir el gas, en ésta caída de presión, acompaña una pérdida de calor.
Si comprimiéramos, sucede lo opuesto.
La peor condición es cuando el volumen de gas descomprimido es mayor (o sea cuando uno NECESITA MUCHO COMBUSTIBLE, o sea al acelerar mucho) y además cuando la presión remanente en cilindro es alta.
Un motor que está consumiendo 14 metros cúbicos por hora y la presión en el tanque en ése momento es de 200 bar, correrá más riesgo de congelar su reductor que:
a- un motor que está consumiendo 14 metros cúbicos por hora y la presión en el tanque en ése momento es de 40 bar.
b- un motor que está consumiendo 4 metros cúbicos por hora y la presión en el tanque en ése momento es de 200 bar
y menos riesgo todavía correrá aquel motor que esté consumiendo 4 metros cúbicos por hora y la presión de tanque en ése momento sea de 40 bar.
Para ésto el reductor tiene una calefacción, conectada al circuito de refrigeración del vehículo.
Si bien en el gráfico muestro la conexión más común (en paralelo con la calefacción del habitáculo, y antes de la válvula de control de ésta) puede ser conectada en serie con algún otro circuito que garantice la corriente constante de agua. Ejemplo, en algunos VW en serie con la calefacción del múltiple, en el corsa 1.4 a partir de 2009 en serie con el segundo circuito de autopurga al depósito de expansión, etc.
